Las Adicciones y el Cerebro de los Adolescentes

Las Adicciones y el Cerebro de los AdolescentesLos adolescentes siempre han sido arriesgados e impulsivos, pero la investigación moderna ayuda a explicar la razón de ello y cómo esto los pone en mayor riesgo de adicciones que los adultos. Todo se resume al desarrollo del lóbulo frontal del cerebro humano. Es la última parte del cerebro en madurar y la región que es responsable de la toma de decisiones, para el control de los impulsos y asumir riesgos. Con esta área todavía en desarrollo, los adolescentes están en riesgo de tomar malas decisiones cuando se trata del abuso de estupefacientes y convertirse en adictos.

El Desarrollo del Cerebro y el Control de los Impulsos

Los investigadores en neurociencia han establecido claramente cómo y cuándo el cerebro humano termina de desarrollarse, y si bien todo el mundo es un individuo, la mayoría de nosotros todavía estamos en desarrollo hasta tener veintitantos años. Un aspecto de la constitución del cerebro que aún está en desarrollo en la adolescencia, es la creación de la mielina, la grasa aislante que rodea las células cerebrales. Sin el aislamiento, ciertas áreas del cerebro no funcionan tan bien. En los adolescentes, la última parte del cerebro que obtiene el aislamiento es la corteza prefrontal.

La corteza prefrontal es la región del cerebro responsable de algunas funciones ejecutivas importantes. La usamos para formar ideas, tener empatía por los demás, para controlar nuestros impulsos y tomar decisiones acerca de comportamientos que pueden ser riesgosos. Sin contar con dichas conexiones completas, los adolescentes tienen menor capacidad respecto a los adultos para tomar decisiones rápidas e importantes y para controlar los impulsos. Investigaciones anteriores ya habían determinado que el control de los impulsos es un gran factor en el abuso de estupefacientes y la adicción. Las personas que son más impulsivas son más propensas a abusar de estupefacientes.

De la Impulsividad a la Adicción

La naturaleza impulsiva de los adolescentes, aunada a una menor capacidad para ver el perjuicio en las conductas riesgosas, a menudo da lugar al abuso de estupefacientes. Para agravar el problema, los adolescentes también son más propensos que los adultos a convertirse en adictos cuando abusan de estupefacientes. Para entender el motivo, podemos considerar el aprendizaje. El desarrollo incompleto del cerebro de los adolescentes les permite aprender más fácilmente que los adultos. El aprendizaje de algo nuevo estimula las conexiones en el cerebro que se convierten en un circuito más arraigado. Esto es más fácil de llevarse a cabo cuando las conexiones no están completas, como en el caso de los adolescentes.

Las adicciones, desafortunadamente, son similares al aprendizaje en el cerebro. Cuando un adolescente abusa de una droga, se construye un nuevo circuito basado en la recompensa. Al igual que con el aprendizaje de algo nuevo, este circuito es más fácil de construirse y fortalecerse en el cerebro de un adolescente que no ha terminado de desarrollarse. El resultado es que los adolescentes que abusan de los estupefacientes se convierten en adictos con mayor rapidez y con más fuerza que los adultos. Tanto el aprendizaje como el desarrollo de una adicción ocurren de manera más eficaz en el cerebro en desarrollo de un adolescente que en el cerebro totalmente desarrollado de un adulto. Es un mito pensar que los jóvenes son más resistentes cuando se trata del abuso de estupefacientes. La realidad es que las drogas y el alcohol tienen efectos más permanentes y duraderos en el cerebro de los adolescentes.

Entender el cerebro de los adolescentes es importante cuando se trata de aprender acerca de los riesgos del abuso de estupefacientes. Sabemos que los adolescentes son más propensos a abusar de los estupefacientes y que se ven afectados con más daños al tomar esa elección. Los adolescentes necesitan ser educados, al igual que sus padres, respecto a estas realidades del consumo de drogas y alcohol. El conocimiento es poder. Los adolescentes no son esclavos de sus cerebros. Son capaces de tomar mejores decisiones, y con la información correcta son más propensos a tomar las decisiones correctas sobre el abuso de estupefacientes.